martes 15 de diciembre de 2009

Pornstar Amber Michaels: Already only a god can save us



Dear Amber:

Happy Christmas in advance!

Martin Heidegger (German Philosopher. 1889-1976): "Nur noch ein Gott kann us retten" (Der Spiegel, 30 Mai 1976):

SPIEGEL: "Fine. Now the question naturally arises: Can the individual man in any way still influence this web of fateful circumstance? Or, indeed, can philosophy influence it? Or can both together influence it, insofar as philosophy guides the individual, or several individuals, to a determined action?"

HEIDEGGER: "If I may answer briefly, and perhaps clumsily, but after long reflection: philosophy will be unable to effect any immediate change in the current state of the world. This is true not only of philosophy but of all purely human reflection and endeavor. Only a god can save us. The only possibility available to us is that by thinknig and poetizing we prepare a readiness for the appearance of a god, or for the absence of a god in [our] decline, insofar as in view of the absent god we are in a state of decline".



Come what may!



French kiss.



Carlos.



Spanish Civil War:



lunes 18 de mayo de 2009

Amber Michaels pornstar: The Legend.

by Carlos Manuel López Ramos



Until further notice

Floréal 19th, 2009.
I write these words in trans-Siberian prose.

Woman dazzling to the Sun: shine and bronze of her skin.

Your winged feet took you up to Door of Baghdad in Damascus, unfounded syllogisms beneath Mesopotamia sky disorient to the vultures. We return too much late to join the deserter’s assemblage. The smell of that body turned this wasteland into a paradise: passed, present and future of an endless dialog among angels.

Strange landscape where was obvious the expert hand of the Devil. My glasswort learned the awful truth: after a fight to the finish: the mere thought of it makes me sad. Bury of once to this incorrupt corpse. That does it those who preached the death of soul to balance the budget because hopes were in ruins.

Blessed Master Duns Scotus: I wasn’t allowed into the House of Incest.





Existential fallacy for companions in misfortune

All inhabitants of other planets are friendly
All Martians are inhabitants of another planet
Therefore: there are friendly Martians.




Pictures:

First: Clovis Trouille (La Fère, France, 1889-Paris, 1975), Stigma diaboli (1960).
Second: Amber Michaels.
Third: Clovis Trouille, Mes funérailles/My funeral (1940).







jueves 30 de abril de 2009

Fernando de Benito: Poesía para las Medusas

Por Carlos Manuel López Ramos.




La belleza convulsa de la que hablaba André Breton aparece sin disimulo en el verso belle hideusement d'un ulcère à l'anus, el cual cierra un soneto de Rimbaud de 1870: 'Vénus Anadyomène'. Para el poeta Fernando de Benito (gaditano nacido accidentalmente en Huelva en 1936), una mujer hermosa es una cerda / con un anillo de oro en los morros. La hematofagia surge como una forma de regreso al estado de naturaleza, es decir, al estado de gracia: Tengo tanta sed de amor que me bebo la sangre, / tanta hambre de amor que me masco la muerte... El amor más puro es el que culmina en un acto de canibalismo: Quisiera amarte siempre con mi amor más / sincero, / para crearte de nuevo después de devorarte. Recreación y descenso a los infiernos: aquello que fue concebido por los gnósticos como acontecimiento final en el programa de salvación del género humano. Una potencia de Luz baja a los abismos: la Madre, Set, el propio Cristo. El arcano omnipresente, el conjuro decisivo, los sacramentos valentinianos: toda la ritualidad destinada a la derrota de las entidades tenebrosas, a devolver al elegido a su perfección celestial: el retorno a la unidad absoluta. La palabra como supremo sortilegio que redime de la caída; la sagrada poiesis que determina la búsqueda en los perfumes de la razón de amor, según Apolonio de Rodas. Palabra teúrgica que era el centro de una voluptuosidad mediadora, además del vino hirviente de los ágapes, que Fernando de Benito invoca como verde veneno espumoso manado a borbotones / de los pezones abiertos: oración que el poeta dirige a los oídos tranquilos de la amante: Yo tengo para tu hambre el vino que quema y el / pan jubiloso. Entonces confiesa el ámbito secreto en el que habita: Desde el espacio de mi viaje-altura sideral / donde te me encuentro, te / veo en una muchacha triste, en / una libélula muerta, y digo / que te amo y... [Imagen: Retrato de la bailarina rusa Ady Fidelin (1937), de Man Ray]


Una lectura materialista puede atestiguar -como hizo el Surrealismo- que en la experiencia de la Gnosis son perceptibles suficientes elementos activos
extrapolables a una teoría de la producción artística; los cuales resultaron metodológicamente provechosos y eficaces para el arte moderno. Se hacía una referencia específica al concepto, eminentemente vanguardista, de la creación desde cero, la creación desde la nada (André Breton: Perspective cavalière, 1970). Recreación y acceso a la Edad de Oro; aquella en la que, según Fulcanelli: "El hombre, renovado, ignora toda religión. Se limita a dar las gracias al Hacedor, de que el sol, su más sublime creación, le parece reflejar la imagen ardiente, luminosa y benéfica". Llenas mi estancia de mil soles, afirma Fernando de Benito, y Tú estarás aquí, / ya nunca lejos / de la estancia solar de MI SANTUARIO. Así la poesía-alquimia, a partir del Mercurio de los Sabios, se mezcla con el azufre radiante en el matraz, clausurado por fusión, que Ireneo Filaleteo describió en su Entrada abierta al Palacio cerrado del rey. Esoterismo y ciencia hermética que los surrealistas, en clave ajena a toda idea sobrenatural, transmutaron poéticamente al margen, hay que insistir, de cualquier interpretación trascendente. Magia positivista y espiritismo sin teologías ni ectoplasmas. Exploración de los llamados "estados secundarios". Hipnosis, sueño provocado, viajes iniciáticos y azar objetivo. Procedimientos técnicos mediante los cuales se llevaba a cabo la empresa de escapar al pensamiento controlado. Es decir: ilimitada libertad de expresión desde las profundidades más recónditas de la mente. En tal sentido se pronunciaba Breton en una serie de entrevistas para la Radiodifusión Francesa, realizadas por André Parinaud, entre marzo y junio de 1952: "A despecho de su erróneo punto de partida, el espiritismo había puesto de manifiesto ciertos poderes de la psique de un carácter muy singular y de un alcance nada desdeñable", añadiendo que el surrealismo valoraba "lo que queda de la comunicación mediúmnica, una vez descartadas de ésta las implicaciones metafísicas que comportaba hasta ese momento". [Ilustración: Hermes Trimegisto]


Fernando de Benito asume esta arriesgada y compleja herencia desde la palabra exacta que evidencia una cosmogonía estremecedora: hacia tu galaxia-núcleo triunfal. Mientras tanto, persiste la energía amorosa como fundamento vital de un orden primario, también hacia una hembra bestial y bellísima / que bese con unción mi falo cósmico. El escritor gaditano convierte así su obra en codificación de lo insólito de la existencia; revelando, a través de una coherente selección de discursos histórico-culturales, las facetas más inquietantes de la vida como oficio de seres improbables, prodigios equívocamente inmateriales, espectros con trágica vocación de realidad: la carne petrificada, la muerte que dignifica y eterniza, la electrodinámica cuántica de los sexos, los monstruos de los durmientes, los falsos fantasmas de la vigilia, las desventuras del vampiro, el vacío soñándose a sí mismo; y todo ello, aunque sea desde el alto triunfo / de amor / de la puta poesía. Amor a todas horas reincidente y antropofagia de los vencidos: Mi amor por la mujer fue, es / siempre / atávico y ancestral, oscuro y hambriento: borboteo / fósil de miles de milenios, sedimento / de un horrible vendaval que borra los caminos. [Imagen: Untitled (1929), de Man Ray]






domingo 19 de abril de 2009

La Santísima Trinidad o el falseamiento de un dogma

Por Fernando-Jaime Echevarría (Firma invitada)





Los secretos de Dios son secretos íntimos hasta en las habitaciones de los prostíbulos, donde la fórmula politeísta de la Santísima Trinidad se desvanece en una atmósfera viciada. Lo del sagrario ya se sabe que es una sutileza platónica. Todo misterio divino comienza con la inmovilidad física y neurológica del contemplativo para terminar en la impudicia de los inmortales. Misterio inaccesible a todos los heresiarcas, profetas suburbanos, visionarios de la ebriedad, sacerdotisas en la ninfomanía, apóstoles neo-gnósticos, taumaturgos de la serpiente y demás impostores que creen en la existencia de un organismo intermediario entre el ser y aquello que está más allá del ser: no por hipótesis. Todo es materia, siendo Dios materia perfecta en la constante eficacia de su despliegue: no de creación: porque la nada no es ni anterior ni posterior al ser, debido a que la nada es un imposible en estado puro y en la exactitud de su irrealidad. No se inspira el creyente en Dios. El creyente respira junto a Dios como resultado de una licuación metapsíquica que es el encuentro entre dos entidades corporales poseídas por la misma osadía, por el mismo espanto, por la misma alarma. Dios es la materia y el abismo de la sustancia primordial en el seno de una eterna constelación semántica cuya manifestación intrínseca es el significado absoluto. Espacio incontaminado, libertinaje incógnito, bautismo de lascivia. Dios como criminal y víctima: lobo y cordero: narcotraficante y consumidor. Ese Dios que planteó, por boca de un ángel, una cuarta objeción al artículo primero de la cuestión veintisiete en la 'Prima' de la Summa Theologiae de Tomás de Aquino: objeción que no aparece recogida en la obra porque el Doctor Angélico no supo refutarla; y, como siempre, entró en acción la Policía: con redadas, cacheamientos, gases lacrimógenos, detenciones, etc. Las fuerzas antidisturbios llegaron hasta las Puertas del Infierno para prevalecer sobre ellas, según está escrito. Demasiado ruido por una simple rescisión de contrato. Padre Omnipotente y espejo en el que flota la muerte en su elemento. Dios uno e indivisible: he aquí el dogma verdadero. Anatema y testículos que revientan. [Imagen: Félicien Rops (1833-1898), Las tentaciones de San Antonio, 1878] [Lectura recomendada: Gustave Flaubert (1821-1880), La tentación de San Antonio, 1874]

sábado 3 de enero de 2009

Amber Michaels: Happy New Year





Dear Amber:

I remain yours faithfully. Good health!:


Ezra Pound (Hailey, Idaho, USA, 1885-Venice, Italy, 1972). Canto XLV: 'With Usura'.

domingo 14 de diciembre de 2008

Carlos Manuel López Ramos: Vladimir Nabokov y Lolita



Un apunte sobre Annabel Leigh


Con sólo tres años Nabokov hablaba ya mejor el inglés que el ruso, como cualquier niño rodeado de institutrices británicas. Este prematuro manejo de la lengua inglesa, que después llegará a convertirse en un extraordinario dominio de la misma, es el que hará posible que Humbert Humbert pueda expresarse en un inglés “abominable y cuidadoso”. En el texto que sirve de prólogo a Lolita, titulado “Sobre un libro llamado Lolita“, escribe Nabokov: “Mi tragedia privada, que no puede ni debe, interesar a nadie, es que he debido abandonar mi idioma natural, mi libre, rica, infinitamente libre lengua rusa, por un inglés mediocre”. Así pensaba Nabokov en 1956. Sin embargo, bastantes años más tarde, acabaría reconociendo su preferencia por el inglés como instrumento de trabajo: el inglés le ofrecía una mayor flexibilidad y le permitía mayores libertades porque se plegaba mejor a los “suplicios” de su imaginación. Categóricamente declarará que el inglés supera al ruso por la riqueza de matices, porque se adapta más fácilmente a una “prosa delirante” y por su innegable “precisión política”. Si la primera afirmación respecto al ruso pudiera entenderse como un emocionado homenaje a sus raíces, la segunda tal vez constituya un melancólico ejercicio de histrionismo.

El inglés fue uno de uno de los factores decisivos de la
internacionalización de Nabokov, como lo fueron su destierro y su nomadismo desde el momento en que se vio obligado a expatriarse. En las páginas iniciales de Lolita, donde se ofrecen importantes datos sobre el personaje Humbert Humbert, Nabokov introduce abundantes elementos de esa atmósfera internacional tan de su gusto y su destino. De esos elementos, el más revelador sin duda es la historia de los amores entre Humbert y Annabel Leigh: pasión preadolescente entre dos criaturas que acaban de cumplir los trece años en el incomparable escenario de la Riviera francesa durante el verano de 1923. Humbert es hijo de padre suizo (con ascendencia franco-austriaca) y de madre inglesa; mientras que la adorable Annabel es el resultado de un cruce anglo-holandés: en resumidas cuentas, una perfecta combinación de sangres europeas para un romance estival que no desembocó en nada, sexualmente hablando, pero que fue (sobre todo para Humbert) una experiencia intensa y fascinante: “frenética, impúdica, agonizante”, y que, además, significó el anuncio del grandioso espectáculo que el futuro reservaba al más indivisible mártir de la ninfulomanía: “Estoy persuadido, sin embargo, de que en cierto modo fatal y trágico, Lolita empezó con Annabel”. Quien dice esto es el propio Humbert; pero no se olvide que Humbert dice lo que Nabokov quiere que diga. Por ejemplo esa definición de Lolita del capítulo octavo de la segunda parte: “la nínfula más castaña y encendida, más mitopoética en el halo de un jardín de octubre”. Menos mal que no se le ocurrió escribir metapoética: hubiera sido el colmo. [Arriba, a la derecha del párrafo: Primera edición de Lolita, de Vladimir Nabokov, The Olympia Press, París, 1955]

Lolita es una novela confesional en la que hallamos todos los requisitos del (insuperable) modelo agustiniano: la narración retrospectiva en prosa (relato analéptico); la historia de una personalidad contada por ella misma (relato autodiegético) con la intención de hacer públicos los secretos de su existencia privada y, finalmente, la ejemplaridad deducida de una transformación moral. Todo esto explica el subtítulo del libro: 'Confesiones de un viudo de raza blanca'. En el capítulo veintisiete de la primera parte, Humbert se llama a sí mismo Jean-Jacques Humbert. Eso puede ser que Humbert nos descubre su verdadero nombre de pila o que, de forma espontánea, improvisa un tributo de admiración a Rousseau, otro gran maestro de la confesionalidad. El discernimiento de este detalle es complicado tratándose de un discurso lleno de mentiras construido alrededor de un imprudente ataque de nostalgia. Annabel Leigh murió, víctima del tifus, en la terrible y mágica isla de Corfú. El fallecimiento se produjo inmediatamente a continuación de aquel verano imposible. Su temprana muerte fue el presagio de una funesta tempestad. [En la imagen: calle Agios Spyridon, en el centro de Corfú-capital]



Lolita para voyeurs

"Lolita, light of life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: the tip of the tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo-lee-ta"

Stanley Kubrick: Lolita (1962). Trailer.





"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Mi pecado, mi alma. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo-li-ta"


Stanley Kubrick: Lolita (1962). Main Titles.

jueves 20 de noviembre de 2008

Leopoldo María Panero /Así se fundó Carnaby Street

por Carlos Manuel López Ramos





Cuando habla de la locura, el poeta Leopoldo María Panero (Madrid, 1948) recurre casi siempre a la misma cita de Spinoza: “nadie sabe lo que puede el cuerpo”. Inmediatamente aparece el tema del manicomio. Por mucho que Leopoldo diga que prefiere mil veces la cárcel al manicomio, no ha hay que concederle demasiado crédito. Una de las muchas definiciones estremecedoras acuñadas por Panero en relación a los manicomios presenta a éstos como “una mezcla entre el Folies Bergère y el infierno de Dante”. Sin embargo, para un creador que tiene auténtica fe en lo que hace (y una idea clara de las condiciones necesarias para hacerlo) no existe mejor morada que un centro de salud mental, puesto que allí es donde puede dedicarse, con absoluta garantía de éxito, a perder su vida par delicatesse, como dijo Rimbaud, a quien Leopoldo menciona con frecuencia. En realidad, los argumentos de Panero en contra de las instituciones psiquiátricas ofrecen serias dudas respecto a su veracidad de conciencia. La recurrente diatriba contra las casas de locos constituye uno de los motivos fundamentales de su literatura oral; literatura ésta que alcanza ya una importancia trascendental en la producción del poeta y que, por fortuna, se conserva transcrita en un buen número de entrevistas publicadas. [A la izquierda: Leopoldo María Panero]



Panero ha dicho de la psiquiatría: “la psiquiatría delira”; “la psiquiatría es la consideración no humana de lo humano”; “la psiquiatría se encarga de reprimir y perseguir la experiencia mística y paranormal, pues no otra cosa es el loco que un iluminado”; “la psiquiatría es la persecución de la extrañeza”, etc. Pero, ¿qué tiene que ver todo este repetitivo catecismo con la interesante lectura que de Mallarmé ha sido capaz de realizar Panero en determinados períodos de lucidez? ¿Todavía no se ha enterado Panero de que la mente (ese sucedáneo laico del alma) es una falacia? ¿No le han explicado que el funcionamiento del cerebro se basa en el dinamismo bioelectroquímico y que, por consiguiente, la psiquiatría cada vez es más fisiología y neurobiología, a las que, en todo caso y para ir tirando, se agregan ciertas técnicas extraídas de la práctica del sacramento de la confesión? [Ilustración: ¿Locos en el manicomio? Óleo atribuido a Goya. Museo del Monasterio de Guadalupe, Cáceres, España.]



En la actualidad, Panero está ingresado en la clínica del doctor Rafael Inglod (Canarias). Anteriormente ya tenía cumplidos siete bienios en el Manicomio de Mondragón (Guipúzcoa). En esta nueva residencia, según Panero, continúan envenenándolo (como en el País Vasco), pero todavía más. Se queja de su tratamiento con haloperidol, un antipsicótico típico de la familia de las butirofenonas, el cual puede provocar, parece ser, no pocos efectos secundarios nada deseables. Este fármaco es uno de los neurolépticos más usados en patologías como la esquizofrenia, la paranoia, estados maníacos y otros trastornos psíquicos de gravedad. Leopoldo no vacila en sentenciar que en los manicomios “odian el pensamiento, como en toda España”. Panero visitó en París al célebre psiquiatra heterodoxo Félix Guattari,
coautor, junto a Gilles Deleuze, de El Anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia. (1973) y de Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. (1980). Ni corto ni perezoso, el escritor aprovechó la consulta para largarle al eminente analista una conferencia sobre la anorexia manicomial de tres cuartos de hora. Al finalizar la homilía, Guattari le dijo al poeta madrileño (según la versión de éste) que era el español más inteligente que había conocido. Panero, a la sazón, se dedicaba en la capital francesa a recoger basura como penitencia para salvar a sus habitantes, y el día que fue a ver al ilustre terapeuta le dejó como recuerdo, escondido detrás de una cortina, un maloliente saco de desperdicios. De los escritos de Guattari y Deleuze asimiló Panero la idea central del alienado como límite del capitalismo. Enlazando con Lacan (figura obsesiva y omnipresente en el discurso del autor de Narciso en el acorde último de las flautas), Leopoldo acusa a la burguesía de haber inventado el caos y el ateísmo “para permitirse proscribir así el derecho divino de la nobleza medieval”. [Imagen: Félix Guattari]



En 2004, al disertar sobre un asunto tan delicado como la pederastia, e interpretando con extremo desahogo el concepto universal de libre decisión, Panero manifestó lo siguiente: “no sé qué hay de malo en la corrupción de menores”, lo que es una apelación directa o indirecta, dependiendo desde dónde se mire, al ectoplasma de Gilles de Rais (1404-1440), el verdadero e inolvidable Barba Azul, alquimista y mago, valeroso en el campo de batalla, héroe nacional de Francia en la Guerra de los Cien Años y compañero de armas de Santa Juana de Arco. Una pareja sobrehumana. Georges Bataille (El proceso de Gilles de Rais, 1959) asegura que los crímenes de Barbe Bleue (especial atención merecen los de signo pedófilo) fueron los del mundo en que vivió: los de aquella sociedad medieval que confería a la nobleza un poder absoluto a la hora de consumar sus deseos. Como escribió Leopoldo María Panero en uno de sus memorables artículos de prensa: “Que sea la muerte de los límites en un contacto indefinido lo que aquí resuma la entrada de Dios en el ámbito político”. [Imagen: retrato de Gilles de Rais. Grabado de autor desconocido. Siglo XVI.]